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Mostrando las entradas de junio, 2007

Versos profanos

Gustav Klimt: Satisfacción


Toma mi carne:
ardiente sacrificio
que en tus aras perfumadas
deposito incesante.

Noche de dríadas,
de faustos broncíneos
calientes y animales
como mis actos.

Profano tu templo,
desgarro el velo terso
de tus arcas profundas
con besos criminales.

Y cuando llegue el alba
ay, dulce vestal mía,
en polvo de oro tornarán
tu seno y tu recuerdo.

Romance de la luna, luna

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando. En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño. Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos. Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados. Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos. Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado. El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados. Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados. Cómo canta la zumaya,
¡ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano. Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.
-Federico García Lorca

La luz sumisa

Alarga el día en matinal hilera
tibias manchas de sol por la ciudad.
Se adivina casi la primavera,
como si descendiera
en lentas ráfagas de claridad.

La luz, la luz sumisa
(si no fuera
la luz, la llamaran sonrisa)
al trepar en los muros, por ligera,
dibuja la imprecisa
ilusión de una blanda enredadera.
¡Ondula, danza, y trémula se irisa!

Y la ciudad, con íntimo candor,
bajo el rudo metal de una campana
despierta a la inquietud de la mañana,
y en gajos de color
se deshilvana.

Pero puso el Señor,
a lo largo del día.
esencias de dolor
y agudo clavo de melancolía.

Porque la claridad, al descender
en giros de canción,
enciende una alegría de mujer
en el espejo gris del corazón.

Si ayer vimos la luna, desleída
sobre un alto silencio de montañas...
si ayer la vimos derramarse en una
indulgencia de lámpara afligida,
y duele desnatar en las pestañas
el oro de la luna.

-José Gorostiza
¿Para qué? ¿hacia dónde caminamos?
De la mano de la incertidumbre
guía
madre
compañera
nos arrastramos a tientas por el mundo,
llamando a las puertas, probando
por si acaso encontramos nuestro nido...
¿Lo hallaremos?

-Jean P.
A aquel que crea en su vana gallardía
que destas manos salir no puede el verso
ni la métrica en mi seso hacerse su valía,
ya puede irse buscando otro embeleso;
que donde aquel ve sombras sin figura,
yo planto el estandarte claro de mi beso.

Ditto.

~Jean P.

En Que Da Moral Censura A Una Rosa, Y En Ella A Sus Semejantes

Rosa divina que en gentil cultura
eres, con tu fragante sutileza,
magisterio purpúreo en la belleza,
enseñanza nevada a la hermosura. Amago de la humana arquitectura,
ejemplo de la vana gentileza,
en cuyo ser unió naturaleza
la cuna alegre y triste sepultura. ¡Cuán altiva en tu pompa, presumida,
soberbia, el riesgo de morir desdeñas,
y luego desmayada y encogida de tu caduco ser das mustias señas,
con que con docta muerte y necia vida,
viviendo engañas y muriendo enseñas!
~Sor Juana Inés de la Cruz