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Non so
cosa sono
cosa faccio

a playful whirlwind
frolics in my mind

vieni con me
stanotte,
sempre

o, life, o, death
divine ends of life

Marcerò da solo
nella strada
col mio sorriso

Comentarios

Anónimo dijo…
Ríe caminante, mira a las estrellas y suspira, recuerda tus armonías, toca tus manos, admira el cielo, siente el agua llena de vida al tomarla, siente tu cuerpo descansar antes de dormir, sueña y disfruta todo en esta vida.

Estos son los simples deseos de esta mente y alma que tanto te quiere, que es feliz y quiere transmitirte esta felicidad a través de un abrazo del alma!

Mi estrella del firmamento, la Luna te extraña! Pero nunca dejo de sentir tu luz! Buena vibra, paz, muchísimo amor, besos y abrazos cariñosos, de todo corazón...

deine kleine
Josephine
protaro dijo…
Ma che cosa!!

ciò è un políglota dell'entrata molto

beaucoup me plaît ton poème, c'est intéressant pour laquelle il puisse le comprendre

don't feel so lonely, remember u have us, ur friends... haven't heard from u besides fridays... try to keep in touch. u're not alone.

segue con il vostro lavoro eccellente

ou revoir

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Fantasmas

De vez en cuando, desde algún rincón oscuro de la memoria, nos asalta una idea, un dejo de otros tiempos que nos recuerda, así sea por apenas un segundo, lo que fuimos. Y entonces, como movidos por un impulso leve, casi apenas perceptible, nos inclinamos a recoger ese trozo de memoria en sepia en el que un rostro, un gesto, o un lugar nos transporta a otro tiempo, a otro yo que fue sin dejar de ser del todo. He aquí mis letras desteñidas por casi cinco años. Lejos de borrarlas, he decidido mantenerlas y aumentarlas para mí (quien sabe con qué fin). Si acaso las lees, ya elegirás qué hacer con ellas...
Despacio, Alberto fué quitándole una a una las prendas. Una hilera de luces tenues color ámbar iluminaba el lugar, ahora oculto a las miradas de la gente, mientras aquella silueta iba quedando despojada de sus ropas. Sus manos, diligentes, desabrochaban con cuidado los botones de la blusa uno a uno hasta dejar a la vista aquella piel de tono perfecto. Cuando hubo terminado con la última prenda, retrocedió unos pasos y contempló en silencio el resultado. Cerró los ojos y barajó la infinidad de posibilidades que ahora se mostraban frente a él, sin saber por dónde comenzar. Finalmente abrió los ojos, suspiró y, sonriendo, avanzó hacia ella... -¡Alberto, carajo! Si no terminas de una vez de vestir a ese maldito maniquí te voy a dejar encerrado en la tienda y a ver quién te saca.

No

René Magritte, Nostalgia del hogar No te extraño a ti no extraño la sombra que dibuja tu contorno la voz la música el abrazo tu suave figura entre mis brazos y el olor de tu pelo musgo de luna sombra orquídea pero no no te extraño a ti