Ir al contenido principal


Escondida tras el invierno
te encontré sombra silvestre
felina
insospechada
amazona
¿Te buscaba? No sé
la lluvia no repara en capas
bastones ni sombreros
eppur, chiove
ahora eres sol
sílabas húmedas
redondas
gota de sed para mis años
de amor de fuego de ti
y tú que no sabías
y yo que lo ignoraba
la certeza golpeó de lleno
en nuestros rostros

~JP

Comentarios

Gina Nordbrandt dijo…
¿Te buscaba? ¿existe acaso eso en la vida?
Buscar y encontrar? o simplemente se encuentra? y lo que se encuentra, qué se hace con ello cuando nos lastima?
Hola Jean, te escribo con una parte de mi corazón ahora inexistente, pero gracias a ti y a mis amigos hay una parte que aún se conserva con vida.
Gracias x tu apoyo.
Abazoz Chocolatozoz!!!
Qué bonito bog yo quedo uno azi... =D
Te quedoooooooooooooooooooo!!!!

Xau!

Entradas más populares de este blog

Fantasmas

De vez en cuando, desde algún rincón oscuro de la memoria, nos asalta una idea, un dejo de otros tiempos que nos recuerda, así sea por apenas un segundo, lo que fuimos. Y entonces, como movidos por un impulso leve, casi apenas perceptible, nos inclinamos a recoger ese trozo de memoria en sepia en el que un rostro, un gesto, o un lugar nos transporta a otro tiempo, a otro yo que fue sin dejar de ser del todo. He aquí mis letras desteñidas por casi cinco años. Lejos de borrarlas, he decidido mantenerlas y aumentarlas para mí (quien sabe con qué fin). Si acaso las lees, ya elegirás qué hacer con ellas...
Despacio, Alberto fué quitándole una a una las prendas. Una hilera de luces tenues color ámbar iluminaba el lugar, ahora oculto a las miradas de la gente, mientras aquella silueta iba quedando despojada de sus ropas. Sus manos, diligentes, desabrochaban con cuidado los botones de la blusa uno a uno hasta dejar a la vista aquella piel de tono perfecto. Cuando hubo terminado con la última prenda, retrocedió unos pasos y contempló en silencio el resultado. Cerró los ojos y barajó la infinidad de posibilidades que ahora se mostraban frente a él, sin saber por dónde comenzar. Finalmente abrió los ojos, suspiró y, sonriendo, avanzó hacia ella... -¡Alberto, carajo! Si no terminas de una vez de vestir a ese maldito maniquí te voy a dejar encerrado en la tienda y a ver quién te saca.

No

René Magritte, Nostalgia del hogar No te extraño a ti no extraño la sombra que dibuja tu contorno la voz la música el abrazo tu suave figura entre mis brazos y el olor de tu pelo musgo de luna sombra orquídea pero no no te extraño a ti