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Como te ven, te tratan...


Como buen mexicano, debo admitir que en más de una ocasión he caído en el pecado de juzgar a otros basándome únicamente en su imagen; como si yo mismo no hubiese experimentado tal estupidez en carne propia. Y es que en una sociedad en la que las envolturas son de mucho mayor importancia que el contenido, la imagen es TODO.
¿O no?
Miremos a nuestro alrededor. No hace falta ir muy lejos para encontrar a una mujer sumamente inconforme con su apariencia, ya sea porque no se parece a los maniquíes mercadotécnicos de RBD (vade retro, Satanás), la revista de moda o las conductoras insípidas de la mayoría de los programas de TV abierta producidos en México. Y el fenómeno no es exclusivo de las mujeres, no señor: un gran porcentaje de hombres también sufre (sufrimos) las consecuencias de no verse como los modelos de la revista H y de no poder gastar enormes sumas de dinero en diseño de imagen y cirugías plásticas como el imbécil de Origel (y todos aquellos pseudo-entertainers como él). La verdad, qué hueva.
Los seres humanos tendemos a valernos de la ley del menor esfuerzo, y es por ello que nos hemos inventado todo un marasmo de "etiquetas", con las que clasificamos a nuestros semejantes en categorías bastante borrosas y -en la mayoría de los casos- inciertas. Si un chico con un tatuaje de un dragón subiéndole por la nuca va a pedir trabajo a, digamos, American Express, lo más seguro es que ni le reciban la solicitud. Por el contrario, si una chava de buen ver solicita un puesto aunque no cumpla con los requisitos mínimos para la vacante, sus probabilidades de emplearse son dramáticamente más altas. ¿Qué buen pedo, no? Si eres moreno, es probable que te tachen de 'naco'; si eres rubio, ya eres 'fresa';si te gusta la ropa oscura, no faltará quien te diga que eres 'emo'... y así ad nauseam... ¿A poco no?
Ya piénsale antes de señalar con el dedo a alguien. No somos bichos en la colección de ningún científico para que nos clasifiquen con una etiqueta colgada de la oreja. Antes de que digas 'ese güey es tal o cual', muérdete la lengua y piensa que tú no te salvas de juicios ni prejuicios.

Ditto.

Comentarios

PoesisT dijo…
Hey, no solamente los mexicanos son bien prejuiciosos, todos los seres humanos :P aunque buenos los mexicanos somos un poco gachillos. Y es algo en lo que inevitablemente, en algún punto de nuestras vidas hemos caído (eso de juzgar a alguien) aunque se disminuye con el tiempo, pero más que nada ahora me pasa que soy más víctima :P haha ehem ehem cabello morado ehem ehem jajaja.

Y es verdad aquello que dices, de toda la gente que quiere parecerse a esos "modelos" de la televisión mexicana y algunas veces hollywoodense... que hueva-totota. Ahí se involucran una serie de factores, que después escucharás en un lugar muy interesante :P lo prometo.

Y eso de las etiquetas si está canijo, canijísimo... ¡No sómos latas de sopa! Con esta onda de mi cabello colorido me han dicho muchas cosas, la mayoría de las personas piensan que soy punk, otros me ven cómo si fuera malandrilla, una desubicada, una persona sin atención en la infancia (y me lo dijeron en mi cara y hasta regañaron a mi mamá que me acompañaba en ese momento), usw, usw.

Cuándo señalas con el dedo a alguien, tres te están señalando a tí...

Liebe dich, Jean Paul! ^.^ Kuss!
Freeman dijo…
Saludos afectuosos, esta es la primera vez que escribo un comentario en tu blog, ya que muy recientemente lo encontré gracias a un enlace que encontré en otro blog...
Tienes mucha razón con eso de los prejuicios, eso es muy tangible acá en Santa Cruz, Bolivia donde yo vivo. Yo creo que este problema se da principalmente porque algunos medios de comunicación, y gente influyente pero de mala leche, tratan de que los demás consideren a cierto grupo como escoria, esto es particularmente cierto con los "collas" (del occidente del país) y los "indios" (indígenas originarios) en el caso de mi país. Aquí por suerte no está marcada esa segregación entre sectas urbanas que he visto en México, como ese caso (lamentable por cierto) en el que varias sectas se reunieron para darle una paliza a los emos. No entiendo a qué vino eso, como si el hecho de llevar poleras negras o usar determinados accesorios estuviera patentado o algo así; honestamente ridículo la verdad.
Yo en lo personal trato de verme bien para causar una buena primera impresión más que nada, ya que ésta es muy valiosa, particularmente en el momento de buscar trabajo o de buscar novia; no es algo que me desespere porque sé que dispongo de recursos más valiosos que simplemente mi apariencia, pero mucha gente no lo nota, lo cual es triste...
En algún momento admito que anduve con eso de que por ejemplo veía a una chica con un rayo azul en el pelo y un piercing y decía "Qué falta de personalidad"; por suerte creo que me he liberado de ese pensamiento anquilosado y trato de ver más la esencia de la persona, aunque cueste más trabajo, al final el resultado es más satisfactorio no?
Saludos grandes! sigue adelante!

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Hoy: Cosas que a lo mejor le pasaron a Picasso

Te encontré anoche, desprevenida.
Dormías acurrucada bajo una mirada fugaz.
¿Pero, dormías?
El que dormía era yo,
ignorante de la sensación tibia,
de recién nacido que hay entre tus labios.
Ahora busco en cada mirada,
esperando despertar dentro de tu sueño.

Si Dios fuera una mujer

¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.

-Mario Benedetti (14/09/1920 - 17/05/2009)
Sit terra tibi levis