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Mostrando las entradas de mayo, 2008
Carne que, ardiente,
hiere
desde el recóndito
cajón de mis recuerdos.

Higo maduro,
miel, terciopelo
que una mano tímida
no alcanzó jamás
y que hoy llora
la sombra inminente
del perfil de la memoria.

Me duelo de ti y de mí;
de mi impotencia
del amor hallado muerto
al pie de tu escalera infinita...

-JP

Imagen: Auguste Rodin, El Beso

La piel

Tu contacto
Tu piel
Suave fuerte tendida
Dando dicha
Apegada
Al amor a lo tibio
Pálida por la frente
Sobre los huesos fina
Triste en las sienes
Fuerte en las piernas
Blanda en las mejillas
Y vibrante
Caliente
Llena de fuegos
Viva
Con una vida ávida de traspasarse
Tierna
Rendidamente íntima
Así era tu piel
Lo que tomé
Que diste.

-Idea Vilariño
Paradoja blanca y negra;
extraviado por las noches
vengo de nuevo a tus brazos
sólo para caer en cuenta
de que tú lo ignoras.

Esta tarde huele a ti,
escribo con tu aroma
cosquilleándome la nariz
aunque no estés aquí
aunque no te quedes cerca.

Eres beso fugaz, apenas
una mirada devuelta en el espejo,
líquida, abundante y vaga
con sabor a sal de primavera
que no termina nunca de marcharse.

-JP

Te encontré anoche, desprevenida.
Dormías acurrucada bajo una mirada fugaz.
¿Pero, dormías?
El que dormía era yo,
ignorante de la sensación tibia,
de recién nacido que hay entre tus labios.
Ahora busco en cada mirada,
esperando despertar dentro de tu sueño.