Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de febrero, 2007

Ironía

(E. Munch, Tren de Humo)

De pie, junto al tren,
esperaba tu llegada.
Arribo tras arribo,
siempre atento
de la mano del reloj.

Pasaron rostros,
historias, maletas, ataúdes,
y tú no llegabas,
y yo, impávido, seguía
allí, de pie, junto al tren.

Llegaste al fin un día
por la calle, sin prisa,
marcando tus pasos
lentos por la acera...
No hubo tren,
no hubo maletas.
Tan sólo

y
yo.

~JP
Edvard Munch, Muchacha Por La Mañana, 1884

Sophía

¿Qué será
del misterioso éter,
de aquel secreto imán?
Como los sabios de antaño
me he dejado los ojos,
las manos, las pestañas,
todo en su busca.
Mas no,
no me es dado.
Se me oculta su voz
tras las montañas, y grito
y le persigo insistente,
pisando siempre sus huellas
húmedas de sirena.
Me siento en una roca
y lloro
y maldigo.
Como Moisés, ¿he sido condenado
a morir sin pisar mi tierra prometida?

-JP

El arte en tiempos de guerra

Pablo Picasso, Guernica, 1937

La utilización del arte como medio de protesta ante la enorme crueldad de las guerras se remonta más allá de los conciertos modernos llenos de rockstars o de los álbumes pro-war relief (que, aclaro, no me parecen malos en lo absoluto, salvo en la parte en la que las disqueras se llevan una jugosa porción de dividendos). Probablemente,el Guernica, de Picasso sea el ejemplo perfecto de lo que quiero decir.
El 23 de abril de 1937, a las 5:40 p.m., el poblado vizcaíno de Guernica, que por aquel entonces rondaba por los 7,000 habitantes –en su gran mayoría civiles– fue arteramente bombardeado por la Luftwaffe alemana a manera de ejemplo para que las provincias leales a la Segunda República se rindieran ante los ejércitos de Franco. El efecto de las bombas incendiarias fue devastador. Casi ningún edificio resultó indemne y las muertes ascendían a cifras tales que nunca se han podido estimar con exactitud.
Poco antes del bombardeo, Picasso había sido encomendado p…

Qué terrible afición

Esta terrible afición que tiene la gente por morirse me mata.
Un día están por aquí, vivos, charlando, y al siguiente... ¡paf!
resulta que, o los meten en un cajón o los queman hasta caber
en un botecito o los riegan por allí como si nada. Adiós, ahí te ves.
Y entonces ya no están. Nos los cambian por una loza fría,
por una foto o un recuerdo que se va empañando con los años
que ni ríe, ni charla, ni bebe...

Qué terrible afición, esa de morirse.

~JP

Georges Seurat

Georges Seurat, Las Modelos (?)

Un autor algo ignorado por la mayoría, el francés Georges Seurat (1859-1891) es uno de numerosos autores que comenzaron su carrera artística siguiendo los cánones clacisistas impuestos por maestros pintores como Eugène Delacroix. Sin embargo, luego de acudir en 1879 a la cuarta exposición colectiva Impresionista, su visión de la pintura cambió radicalmente. En noviembre del mismo año se vio obligado a comenzar su servicio militar, pero durante su tiempo libre se dedica de lleno a perfeccionar su técnica y a elaborar una serie de teorías del color y la visión. Fruto de este trabajo es un impresionismo con un sello indiscutiblemente Seuratiano, como el que se aprecia en este cuadro. Como dato curioso, la imagen que aparece en la pared a la izquierda de la modelo del centro es fragmento fiel de otra obra suya, una pintura anterior titulada La Grande Jatte.

Madurar

Madurar es un proceso lento, confuso y a menudo doloroso. Hacer lo correcto, aún a pesar de lo difícil que ello puede resultar, es ciertamente difícil, pero es –sostengo– la única manera probada de crecer y evolucionar para así alejarnos de nuestra condición primigenia de simples simios erguidos. Bien visto, es uno de los puntos en los que la mayoría de las grandes tradiciones religiones y filosóficas coinciden. El camino de lo correcto suele estar pavimentado de dificultades y de espejos que reflejan nuestras propias y más profundas debilidades, pero si en algún lugar existe una olla de oro, debe ser al final de este camino...

-JP

Gustav Klimt: El Beso

Gustav Klimt, El Beso, 1907

Una de las obras más representativas de Klimt y del Art Noveau vienés, "El Beso" ha sido desde su creación uno de los símbolos del amor con más fuerza en la historia del arte pictórico. La sutileza del momento contrasta con lo llamativo de la indumentaria de los personajes. La mujer se entrega completamente ante el beso tierno, aunque decidido, de su amante. De éste último no podemos apreciar el rostro, pero la inclinación de su cabeza nos da la sensación de un arrobamiento total en preparación para el beso que está a punto de ocurrir. Es de notar también la manera en que sostiene con fragilidad el rostro de la mujer, quien parece casi como en una especie de rapto extático. Es como si Klimt hubiese querido congelar intencionalmente el momento justo antes de que tenga lugar el beso, logrando así un impacto mayor en el espectador. Se trata, a mi parecer, de una obra formidable.
Hasta la próxima.

-Jean P.

El arte de Yoshitaka Amano

Yoshitaka Amano, The Flying Dutchman
Ven, une tu voz a mi vida.
Desterremos de una vez la sombra
insomne de la incertidumbre.
Llena de madreselvas mis ruinas,
hoy desiertas de poesía.

Lo ignoras, pero desde siglos
te he esperado, paciente,
en cuclillas junto a la orilla del tiempo.
Déjame que te fleche, suave cierva,
para amarte como odian los dolidos;
para elevarte como hacen los ascetas
con su fe de musgo desteñido.

Hoy se me ocurre que puedo atraparte,
hacerte mía con un deseo ferviente.
Mía, como aquella costilla que añoro
desde el lejano principio de mis tiempos
y que me duele siempre, en esta espera
cruel en que hoy dormito.

Y en tanto, tú vives, respiras, deambulas
por el mundo; haciendo tuyos lo árboles,
el pasto, la tarde...

¡Qué injusticia!

Van Gogh

Vincent Van Gogh, Autorretrato

Va de nuez

Harto ya de las arbitrariedades, pseudo-mejoras y de la censura mediocre impuesta por el mínimo, semi-funcional y retrógrada cerebro de los tipos de MSN (y digo "cerebro" en itálicas porque no estoy seguro de que posean tal grado de evolución neuronal) ; me decidí migrar de una buena vez hacia este lugar. Vengo, como los Aztecas, buscando una tierra fértil y libre de amenazas para toda forma de representación artística. Huitzilopochtli quiera que así sea... (Usted disculpará, don Huitzi, la falta de corazones frescos, pero la situación nomás no da para más que para un poco de incienso Hare Krishna y, de vez en cuando, el sacrificio de alguna doncella virgen, cuando las hay.)

-Jean