Ir al contenido principal

Fotos del pasado



Vagando de vínculo en vínculo, una tarde me topé con una colección interesante de fotografías japonesas de fines del siglo XIX y principios del XX. En mi vida jamás había escuchado el nombre del fotógrafo: T.Enami. Este señor fue –según leo– uno de los más grandes fotógrafos japoneses de la época. Si bien este tipo de fotografías fueron un souvenir muy popular en la Europa de aquellos años, la mayoría de ellas estaba destinada a dar una vista de Japón desde fuera, como una curiosidad. Nobukuni logró producir imágenes diferentes, vivas. Sus modelos no parecen acartonados, aun cuando se trate de una fotografía de estudio. Su entintado a mano intenta ser lo más fiel posible a los colores reales de la escena... en fin. Si les interesa averiguar más, pueden acudir a esta página (las imágenes son todas obtenidas de allí): http://www.t-enami.org/home, o bien, consultar la Wikipedia.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Hoy: Cosas que a lo mejor le pasaron a Picasso

Te encontré anoche, desprevenida.
Dormías acurrucada bajo una mirada fugaz.
¿Pero, dormías?
El que dormía era yo,
ignorante de la sensación tibia,
de recién nacido que hay entre tus labios.
Ahora busco en cada mirada,
esperando despertar dentro de tu sueño.

Si Dios fuera una mujer

¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.

-Mario Benedetti (14/09/1920 - 17/05/2009)
Sit terra tibi levis