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No sé sobre qué horizonte vuelas hoy
ni quién se refleja en tus pupilas
o si la luna en calma ilumina tu sueño.

Te fuiste.

Huiste lejos de ti, de mí, de todos...
¿En busca de qué?
¿de quién?
¿a dónde?
Diste vuelta a tu recuerdo
y hoy no sé más de ti
que de mi sombra al mediodía.

Comentarios

PoesisT dijo…
Buenas noches! Hace ya tiempo que no hablamos mi querido Jean Paul, la última vez, aún era menor :P ah jaja que chiflada. Bueno, solo quería saludarte y mandarte mi buena vibra! Recuerda a las estrellas y que te quiero mucho! Y tú fresco que ya sabes, que la luz nos guía a todos y cada quién tiene su luz, no te preocupes.

Sinceramente,
P.T
^.~
Gaviota dijo…
Hola Yan, da gusto pasar por aquí y leert... aunque tristeza se refleja en tus palabras, tantas vcs me he preguntado lo mismo.
Gracias x existir en mi vida.
Te echo de menos.
Besos de caramelo y abrazos de chocolate.
TQ!!!! =)
Gaviota dijo…
Hola mi niño de chocolate, se extrañan tus letras, me alegra encontrarte nuevamente por los rincones virtuales.
Gracias x todo tu apoyo.
TQMMMMMMMMMMMM=)
T+T dijo…
Octubre... Noviembre... uy. El frente nacional en pro de la actualización de los buenos blogs le pide lo más cordialmente posible que usté actualice este espacio. Muchísimas gracias.

Saludos al/la felino.

Entradas más populares de este blog

Te encontré anoche, desprevenida.
Dormías acurrucada bajo una mirada fugaz.
¿Pero, dormías?
El que dormía era yo,
ignorante de la sensación tibia,
de recién nacido que hay entre tus labios.
Ahora busco en cada mirada,
esperando despertar dentro de tu sueño.

Hoy: Cosas que a lo mejor le pasaron a Picasso

Si Dios fuera una mujer

¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.

-Mario Benedetti (14/09/1920 - 17/05/2009)
Sit terra tibi levis