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Del tingo al tango


El día de ayer un fallo judicial -uno más en una larga cadena que se remonta a 1987- declaró a la nación mexicana (no al gobierno, sino a todos los mexicanos) propietaria legal de 39 obras de la pintora ibero-mexicana Remedios Varo. Esto, por desgracia, no quiere decir que aquellos que de verdad apreciamos la obra de esta poco conocida pintora podamos echar las campanas al vuelo. Los abogados de la señora Beatriz María Varo, sobrina de la artista, se han apresurado a interponer una apelación ante esta nueva resolución judicial. Doña Beatriz Varo argumenta que en México las obras de su genial tía no son debidamente apreciadas por los mexicanos, por lo que pretende llevárselas a suelo español, donde éstas podrán adornar su sala y pasar a manos de algunos museos y coleccionistas privados. Europeos, eso sí, y bien conoisseurs todos ellos.

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Hoy: Cosas que a lo mejor le pasaron a Picasso

Te encontré anoche, desprevenida.
Dormías acurrucada bajo una mirada fugaz.
¿Pero, dormías?
El que dormía era yo,
ignorante de la sensación tibia,
de recién nacido que hay entre tus labios.
Ahora busco en cada mirada,
esperando despertar dentro de tu sueño.

Si Dios fuera una mujer

¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.

-Mario Benedetti (14/09/1920 - 17/05/2009)
Sit terra tibi levis