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Paradoja blanca y negra;
extraviado por las noches
vengo de nuevo a tus brazos
sólo para caer en cuenta
de que tú lo ignoras.

Esta tarde huele a ti,
escribo con tu aroma
cosquilleándome la nariz
aunque no estés aquí
aunque no te quedes cerca.

Eres beso fugaz, apenas
una mirada devuelta en el espejo,
líquida, abundante y vaga
con sabor a sal de primavera
que no termina nunca de marcharse.

-JP

Comentarios

PoesisT dijo…
¡Jean Paul! Asu tenía un chorro que no venía por estos lugares... me alegra encontrar este escrito tuyo y que bonitas imágenes pones. Muchísimas gracias por todo, te mando buena vibra en tu trabajo y bueno si quieres darle clic en mi nombre para que veas nuevas cosas... un abrazote enorme.

Poesist

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Hoy: Cosas que a lo mejor le pasaron a Picasso

Te encontré anoche, desprevenida.
Dormías acurrucada bajo una mirada fugaz.
¿Pero, dormías?
El que dormía era yo,
ignorante de la sensación tibia,
de recién nacido que hay entre tus labios.
Ahora busco en cada mirada,
esperando despertar dentro de tu sueño.

Si Dios fuera una mujer

¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.

-Mario Benedetti (14/09/1920 - 17/05/2009)
Sit terra tibi levis