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Paradoja blanca y negra;
extraviado por las noches
vengo de nuevo a tus brazos
sólo para caer en cuenta
de que tú lo ignoras.

Esta tarde huele a ti,
escribo con tu aroma
cosquilleándome la nariz
aunque no estés aquí
aunque no te quedes cerca.

Eres beso fugaz, apenas
una mirada devuelta en el espejo,
líquida, abundante y vaga
con sabor a sal de primavera
que no termina nunca de marcharse.

-JP

Comentarios

PoesisT dijo…
¡Jean Paul! Asu tenía un chorro que no venía por estos lugares... me alegra encontrar este escrito tuyo y que bonitas imágenes pones. Muchísimas gracias por todo, te mando buena vibra en tu trabajo y bueno si quieres darle clic en mi nombre para que veas nuevas cosas... un abrazote enorme.

Poesist

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Te encontré anoche, desprevenida.
Dormías acurrucada bajo una mirada fugaz.
¿Pero, dormías?
El que dormía era yo,
ignorante de la sensación tibia,
de recién nacido que hay entre tus labios.
Ahora busco en cada mirada,
esperando despertar dentro de tu sueño.
Edvard Munch, Muchacha Por La Mañana, 1884
Despacio, Alberto fué quitándole una a una las prendas. Una hilera de luces tenues color ámbar iluminaba el lugar, ahora oculto a las miradas de la gente, mientras aquella silueta iba quedando despojada de sus ropas. Sus manos, diligentes, desabrochaban con cuidado los botones de la blusa uno a uno hasta dejar a la vista aquella piel de tono perfecto. Cuando hubo terminado con la última prenda, retrocedió unos pasos y contempló en silencio el resultado. Cerró los ojos y barajó la infinidad de posibilidades que ahora se mostraban frente a él, sin saber por dónde comenzar. Finalmente abrió los ojos, suspiró y, sonriendo, avanzó hacia ella...

-¡Alberto, carajo! Si no terminas de una vez de vestir a ese maldito maniquí te voy a dejar encerrado en la tienda y a ver quién te saca.