Un domingo como cualquier otro. Buscando noticias me dirijo al sitio en Internet del diario capitalino La Jornada . Comienzo a hojear (si así puede llamársele a esta nueva manera de leer) las múltiples secciones del periódico y me topo con un artículo del estadounidense Robert Fisk, publicado bajo el título Muerte, engaño y democracia en el nú mero correspondiente al 14 de noviembre de 2004 . Un nombre, el del desaparecido líder palestino Yasser Arafat, atrae mi atención, de modo que me dispongo a leer. Lo que encuentro me llena de una mezcla de tristeza, enojo e indignación. Fisk denuncia de manera breve –que no poco sustanciosa– el desastroso estado que guardan las relaciones Palestino-Israelíes, así como también el manejo políticamente tendencioso que de la muerte de Arafat ha hecho el gobierno de los Estados Unidos, que pretende que el deceso del máximo dirigente de la OLP ayudará (ahora sí) a que la tan anhelada democracy siente sus reales entre los habitantes de aquel pue...
¿A dónde ir cuando no quedan islas para naufragar?