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Non so
cosa sono
cosa faccio

a playful whirlwind
frolics in my mind

vieni con me
stanotte,
sempre

o, life, o, death
divine ends of life

Marcerò da solo
nella strada
col mio sorriso

Comentarios

deine Blume dijo…
Ríe caminante, mira a las estrellas y suspira, recuerda tus armonías, toca tus manos, admira el cielo, siente el agua llena de vida al tomarla, siente tu cuerpo descansar antes de dormir, sueña y disfruta todo en esta vida.

Estos son los simples deseos de esta mente y alma que tanto te quiere, que es feliz y quiere transmitirte esta felicidad a través de un abrazo del alma!

Mi estrella del firmamento, la Luna te extraña! Pero nunca dejo de sentir tu luz! Buena vibra, paz, muchísimo amor, besos y abrazos cariñosos, de todo corazón...

deine kleine
Josephine
protaro dijo…
Ma che cosa!!

ciò è un políglota dell'entrata molto

beaucoup me plaît ton poème, c'est intéressant pour laquelle il puisse le comprendre

don't feel so lonely, remember u have us, ur friends... haven't heard from u besides fridays... try to keep in touch. u're not alone.

segue con il vostro lavoro eccellente

ou revoir

Entradas más populares de este blog

Te encontré anoche, desprevenida.
Dormías acurrucada bajo una mirada fugaz.
¿Pero, dormías?
El que dormía era yo,
ignorante de la sensación tibia,
de recién nacido que hay entre tus labios.
Ahora busco en cada mirada,
esperando despertar dentro de tu sueño.
Edvard Munch, Muchacha Por La Mañana, 1884
Despacio, Alberto fué quitándole una a una las prendas. Una hilera de luces tenues color ámbar iluminaba el lugar, ahora oculto a las miradas de la gente, mientras aquella silueta iba quedando despojada de sus ropas. Sus manos, diligentes, desabrochaban con cuidado los botones de la blusa uno a uno hasta dejar a la vista aquella piel de tono perfecto. Cuando hubo terminado con la última prenda, retrocedió unos pasos y contempló en silencio el resultado. Cerró los ojos y barajó la infinidad de posibilidades que ahora se mostraban frente a él, sin saber por dónde comenzar. Finalmente abrió los ojos, suspiró y, sonriendo, avanzó hacia ella...

-¡Alberto, carajo! Si no terminas de una vez de vestir a ese maldito maniquí te voy a dejar encerrado en la tienda y a ver quién te saca.