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"Ok, ya encontré la ensalada. Ahora, ¿dónde está el aderezo?"

Comentarios

protaro dijo…
vaya cambio!!!

ya habias olvidado poner algo de humor y simple arte al espacio.

Eres cruel al no darle aderezo... ¿no ves que tiene hambre?

buena vista

;) saludos
deine Blume dijo…
Awww esa foto me encanta! :) Adoro a esa gatita, por las fotos que me has enseñado ha de ser un gatita muy apapachable! Jeje me encanta... la ensalada jiji. La naturaleza es muy sabia y muy buena, es hermoso poder maravillarte con estos lindos animalitos y compartir con ellos momentos de tu vida. Extraño a la mia, cuya energia se ha transformado a traves del eter en no se que, pero se que esta bien :)

Me encanta leerte, y me ha encantado esto que publicaste hoy jeje me habeis hecho reir, cosa que nunca esta demas ya que es lindo ser feliz! Ademas que ya tengo mucha felicidad por lo del 2008 aaah que emocion ^^

Gracias por compartir tanto conmigo, como me decia una amiga los jajas y los esnijs :P es muy lindo esto! Y tambien gracias por este espacio!

Que la buena vibra os acompañe, hoy y siempre, que sea usted bendecido con mas amor y conexiones profundas del corazon! y recuerda... du bist meine Stern! * weee Ja wohl! :) Ich liebe dich mein Freund! Mi Jean Paul hermoso... y desconocido jjajajajajaja, perdon nunca lo podre superar, me encanta!

Hasta la proxima y feliz vez que nos leamos, te mando muchos abrazos de felicidad, siiiii y de tacle weeeeee! (con cuidadito y cariño) y mucho besus! y porras y bailes felices ea ea wu wu! ^.~ en realidad soy muy feliz y me alegra compartirlo... Herzlich en Dank! <3 (Se supone que es un corazoncito)

mit Liebe,
Josephine

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Te encontré anoche, desprevenida.
Dormías acurrucada bajo una mirada fugaz.
¿Pero, dormías?
El que dormía era yo,
ignorante de la sensación tibia,
de recién nacido que hay entre tus labios.
Ahora busco en cada mirada,
esperando despertar dentro de tu sueño.
Edvard Munch, Muchacha Por La Mañana, 1884
Despacio, Alberto fué quitándole una a una las prendas. Una hilera de luces tenues color ámbar iluminaba el lugar, ahora oculto a las miradas de la gente, mientras aquella silueta iba quedando despojada de sus ropas. Sus manos, diligentes, desabrochaban con cuidado los botones de la blusa uno a uno hasta dejar a la vista aquella piel de tono perfecto. Cuando hubo terminado con la última prenda, retrocedió unos pasos y contempló en silencio el resultado. Cerró los ojos y barajó la infinidad de posibilidades que ahora se mostraban frente a él, sin saber por dónde comenzar. Finalmente abrió los ojos, suspiró y, sonriendo, avanzó hacia ella...

-¡Alberto, carajo! Si no terminas de una vez de vestir a ese maldito maniquí te voy a dejar encerrado en la tienda y a ver quién te saca.