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À ma mère


Larga ha sido ya la espera
-apenas un grano de eternidad-
desde tu partida...

Siete son ya, desde mi ventana,
los soles de otoño que han pasado;
mas tu voz, clara como siempre,
sigue llamándome cada mañana.

Has de ver el alba, mariposa,
en cada gota de rocío, en cada hoja,
en el revoloteo de las alondras
que, como tú, hoy remontan el vuelo.

Comentarios

lectora redimida dijo…
¿dónde estas?...
Gaviota dijo…
Fue dificil, pero regresé Yan... no podía ausentarme tanto tiempo del mundo de las letras.
http://elcieloperdidodegaviota.blogspot.com
Besos azucarados y abrazos de chocolate.
TQM=)
Y te echo muchisimo de menos. =(
Gaviota dijo…
Hola Yan, pasaba por aquí y me entristeció no ver nada nuevo, espero que estés bien y que tu papá esté mejorando, te mando muchos besos de caramelo, siempre pensando en ti y extrañándote.
Te Quiero!!!!
Saluditos saturnianos!
y besos de caramelo: Muaks!!!

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Hoy: Cosas que a lo mejor le pasaron a Picasso

Te encontré anoche, desprevenida.
Dormías acurrucada bajo una mirada fugaz.
¿Pero, dormías?
El que dormía era yo,
ignorante de la sensación tibia,
de recién nacido que hay entre tus labios.
Ahora busco en cada mirada,
esperando despertar dentro de tu sueño.

Si Dios fuera una mujer

¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.

-Mario Benedetti (14/09/1920 - 17/05/2009)
Sit terra tibi levis