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Palos de ciego

De a poco, entre cadenas
que el viento mueve a su paso
se desdibuja tu silueta
en cada bocanada.

Con múltiples rostros
te he soñado, hasta olvidar
los rasgos primigenios
de tu idea.

Allí, en el exiguo rincón
en que el hierro no corta
y la mano no alcanza
más que el mito.

Allí, aquí, donde el filo
de la cordura se desgasta
carcomido a pedazos
por el calendario.

Me dueles más que saberme
iluso mercachife de tristezas,
de sueños, de vapores,
de vagas ideas incompletas
que en mis delirios
alguien tacha de poemas...

Comentarios

D' Gaviota dijo…
Son poemas, amigo mío del alma.
Me alegro que de vez en cuando, escribas, siempre adoro leer tus letras, son bellas, bellísimas y sublimes.
Gracias por todo, por tu amistad de oro, por tu sonrisa.
Te Quiero Mil Montonsotes de Caramelo y besos de chocolate relleno.
Saludos saturnianos!
Gracias por estos versos!
=)
=^^=

Entradas más populares de este blog

Te encontré anoche, desprevenida.
Dormías acurrucada bajo una mirada fugaz.
¿Pero, dormías?
El que dormía era yo,
ignorante de la sensación tibia,
de recién nacido que hay entre tus labios.
Ahora busco en cada mirada,
esperando despertar dentro de tu sueño.

Hoy: Cosas que a lo mejor le pasaron a Picasso

Si Dios fuera una mujer

¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.

-Mario Benedetti (14/09/1920 - 17/05/2009)
Sit terra tibi levis