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Carta al ayer

No necesito tu respuesta,
no la espero.
Simplemente la enviaré
sobre tu muro, esperando
la recibas, si no con
beneplácito, sí con un poco
de atención indiferente.
Me da igual.
Por lo que fuimos,
por cuanto soy,
por lo que somos.
Dejo a tus pies una estrella,
testimonio del brillo
que me diste en tiempos oscuros;
un tulipán, marca que dejaste
en el vasto jardín de mi alegría.
Lo demás, la espina, el puño,
la tormenta, los dejé atrás,
muy atrás, allí donde el tiempo
se marchita y muere
para no volver jamás.

~JP

Comentarios

Blue dijo…
No se como di con tu blog, no recuerdo. Pero lo leo con frecuencia. Me gusta.
Este poema...bueno, felicidades y gracias!

Entradas más populares de este blog

Te encontré anoche, desprevenida.
Dormías acurrucada bajo una mirada fugaz.
¿Pero, dormías?
El que dormía era yo,
ignorante de la sensación tibia,
de recién nacido que hay entre tus labios.
Ahora busco en cada mirada,
esperando despertar dentro de tu sueño.

Hoy: Cosas que a lo mejor le pasaron a Picasso

Si Dios fuera una mujer

¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.

-Mario Benedetti (14/09/1920 - 17/05/2009)
Sit terra tibi levis