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Los otros Cristos

"...por ahora no pido más que la justicia del almuerzo."
-Pablo Neruda, "El gran mantel"


Con rostro pétreo, de la tierra hermanos,
rasguñan la tierra, sembrando la semilla.

Ídolos curtidos en el barro, manos resecas

y nobles; hacedores del milagro

del pan, la sal, la carne en nuestras mesas.

Carne de sí mismos nos regalan, pobres Cristos;

Cristos pobres clavados al olivo

sin pan

sin carne

sin saleros

tan sólo el hambre cotidiana que alimenta
la olorosa oquedad de los pucheros...


~JP

Comentarios

Gaviota dijo…
Me da un gustazo enorme que seas tio... y me da una terrible tristeza no encontrarte tan seguido por el msn, se te echa de menos.

Me encantaron estas letras dedicadas a esos cristos que a veces pasan desapercibidos en nuestra vida y siempre están ahi, en las flores, en las cosas que comemos y olemos.

Tqm Yan!!!!

Caballero del blanco azucar, nos vemos luego.

Atte: Dulcinea del Hidalgoso!

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Te encontré anoche, desprevenida.
Dormías acurrucada bajo una mirada fugaz.
¿Pero, dormías?
El que dormía era yo,
ignorante de la sensación tibia,
de recién nacido que hay entre tus labios.
Ahora busco en cada mirada,
esperando despertar dentro de tu sueño.
Edvard Munch, Muchacha Por La Mañana, 1884
Despacio, Alberto fué quitándole una a una las prendas. Una hilera de luces tenues color ámbar iluminaba el lugar, ahora oculto a las miradas de la gente, mientras aquella silueta iba quedando despojada de sus ropas. Sus manos, diligentes, desabrochaban con cuidado los botones de la blusa uno a uno hasta dejar a la vista aquella piel de tono perfecto. Cuando hubo terminado con la última prenda, retrocedió unos pasos y contempló en silencio el resultado. Cerró los ojos y barajó la infinidad de posibilidades que ahora se mostraban frente a él, sin saber por dónde comenzar. Finalmente abrió los ojos, suspiró y, sonriendo, avanzó hacia ella...

-¡Alberto, carajo! Si no terminas de una vez de vestir a ese maldito maniquí te voy a dejar encerrado en la tienda y a ver quién te saca.