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Hoy: Cosas que a lo mejor le pasaron a Picasso

Comentarios

Lady Morgana dijo…
Ciao Jean!

No sabes qué gusto me dio saber de ti. Hace horrores que no charlo contigo, y todo eso...parece que fue ayer cuando hablábamos seguido. ¡Qué lindas charlas! Las estuve releyendo ayer...en fin, qué cursi soy, jeje...

En verdad, mi manchi!! Espero que estés muy bien. La verdad, no sabes cuánto echo de menos el Df, y ahora que fui, estuve sólo 3 días :(, pero di un gran paseo que ya te contaré. (Para mi fue grande)

Ojalá algún día pueda charlar contigo...con eso de que todo lo bello y bueno se acaba pronto...ya necesito un buen jalón de orejas, jeje, pero ésa es otra historia...

¡Ah, qué Picasso, ehh!

Mil besos.

-Marinella.

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Te encontré anoche, desprevenida.
Dormías acurrucada bajo una mirada fugaz.
¿Pero, dormías?
El que dormía era yo,
ignorante de la sensación tibia,
de recién nacido que hay entre tus labios.
Ahora busco en cada mirada,
esperando despertar dentro de tu sueño.
Edvard Munch, Muchacha Por La Mañana, 1884
Despacio, Alberto fué quitándole una a una las prendas. Una hilera de luces tenues color ámbar iluminaba el lugar, ahora oculto a las miradas de la gente, mientras aquella silueta iba quedando despojada de sus ropas. Sus manos, diligentes, desabrochaban con cuidado los botones de la blusa uno a uno hasta dejar a la vista aquella piel de tono perfecto. Cuando hubo terminado con la última prenda, retrocedió unos pasos y contempló en silencio el resultado. Cerró los ojos y barajó la infinidad de posibilidades que ahora se mostraban frente a él, sin saber por dónde comenzar. Finalmente abrió los ojos, suspiró y, sonriendo, avanzó hacia ella...

-¡Alberto, carajo! Si no terminas de una vez de vestir a ese maldito maniquí te voy a dejar encerrado en la tienda y a ver quién te saca.