Ir al contenido principal
¿Para qué? ¿hacia dónde caminamos?
De la mano de la incertidumbre
guía
madre
compañera
nos arrastramos a tientas por el mundo,
llamando a las puertas, probando
por si acaso encontramos nuestro nido...
¿Lo hallaremos?

-Jean P.

Comentarios

Gaviota dijo…
Sí lo hallarás porque yo te sé inmensamente mágico.

Gracias por curar mi alma tantas veces.

Besitos de azucar.

Te quiero mucho.

Me da gusto seguirte hallando por aquí con este blog tan bonito =)
Blue dijo…
Ve donde el corazón te guíe.
Saludos ;)
Gaviota dijo…
Y yo no sé quien me dijo "no soy poeta" claro que lo eres, y de los mejores =), x eso te admiro.
Las sequías mentales son momentaneas.
Besotes!!!!
kleine Jo dijo…
Hallo meine Jean Paul auf mein Herz! Ich Vermisse Dich! :( Sabes una cosa? Me encanta leerte y ver tu alma a traves de tus escritos, la verdad es algo maravilloso. Sabes que eres importante para mi, muy especial y te admiro mucho!

Y bueno, la incertidumbre y las dudas como vos me habeis dicho alguna vez, vienen de paquete, lo bueno es aprender de ellas. Estoy segura que tanto tu como yo asi como toda la demas gente que se siente como nosotros, encontraremos nuestro nido, y podremos cumplir nuestros deseos y misiones.

Te quiero muchisimo mon amie! Tschuss! :) Kuss und hugs! Espero verle pronto, le extranio! :)

From your dreams...
Josephine

Entradas más populares de este blog

Hoy: Cosas que a lo mejor le pasaron a Picasso

Te encontré anoche, desprevenida.
Dormías acurrucada bajo una mirada fugaz.
¿Pero, dormías?
El que dormía era yo,
ignorante de la sensación tibia,
de recién nacido que hay entre tus labios.
Ahora busco en cada mirada,
esperando despertar dentro de tu sueño.

Si Dios fuera una mujer

¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.

-Mario Benedetti (14/09/1920 - 17/05/2009)
Sit terra tibi levis